Todo comenzó cuando surgieron los primeros reportes científicos de que el virus del Zika podía habitar en el semen humano hasta por seis meses y, además de eso, transmitirlo a otra persona mediante contacto sexual.

Ya se tenía documentado que en este fluido corporal masculino podía estar ligado a enfermedades de transmisión sexual como el VIH o la hepatitis B, pero nunca se había reportado el ligamen con un mal transmitido principalmente por un mosquito.

Con esto en mente, dos científicos de la Universidad de Oxford buscaron cuántos y cuáles virus podrían vivir en el semen y de ellos cuáles podrían contagiarse en las relaciones sexuales.

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Sus conclusiones arrojaron que al menos 27 virus, de muy diferentes familias, pueden encontrarse en el fluido seminal y, de ellos, se tiene evidencia que 12 sí pueden transmitirse mediante el coito.

Los resultados se publicarán en el próximo número de la revista Emerging Infectious Diseases, pero fueron difundidos este mes por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

Para ello, Alex Salarm y Peter Horby, quienes también son colaboradores del CDC, revisaron bases de datos de revistas médicas y dieron con 3.818 publicaciones que hablaban de distintos tipos de virus en el líquido seminal. 

La lista

Después de analizar minuciosamente cada publicación, los científicos vieron cuáles virus pueden habitar en el semen y cuáles de ellos podrían contagiarse por contacto sexual.

Fue así como dieron con estas 27 especies de virus de 13 distintas familias. Dentro de estos especímenes sobresalen varios tipos de adenovirus (responsable, según la especie, de resfrío común, bronquitis, neumonía, conjuntivitis o males digestivos); el virus de la fiebre de Lassa (mal hemorrágico que causa fiebre, dolores en el cuerpo y sangrados), chikunguña y ébola (causante de fiebre alta, pérdida de fluidos, diarrea, vómito, dolores abdominales y sangrados).

A la lista se le suman el virus de Marburgo (causante de fiebre y hemorragias), hepatitis B y C (infección masiva al hígado), el causante de las paperas y Epstein barr (responsable de la mononucleosis o llamada también enfermedad del beso).

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Sin embargo, los autores aclaran que una cosa es que exista presencia de estos especímenes, otra que encuentren en el semen las facilidades necesarias para replicarse o que vayan a provocarle a la persona una infección o síntomas.

De los virus hallados, solo hay información que pruebe transmisión sexual en 12 de ellos: zika, ébola, marburgo, virus GB C (anteriormente conocidos como hepatitis G), hepatitis B, hepatitis C, citomegalovirus (que puede provocar infecciones letales en bebés y personas con sistema inmune deprimido), Epstein barr, herpes 8, herpes simplex 1 y 2 (provoca verrugas genitales y orales), VIH y el virus de linfoma humana de células tipo 1 (ligado al linfoma).

Del resto de los virus no puede descartarse que se produzca transmisión sexual, ya que la información disponible aún es insuficiente como para llegar a una conclusión contundente.

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Por ejemplo, todavía no hay forma de saber si el catarro común podría transmitirse sexualmente, pues no se cuenta con pruebas de ello, pero la ciencia tampoco tiene evidencia para refutarlo.

Sin embargo, la transmisión sexual tampoco es el medio más inteligente que un virus puede escoger para infectar otro cuerpo humano.

El infectólogo de la Clínica Mayo Pritish Tosh dijo a The New York Times: “Hay muchos más casos de zika que se han trasmitido a través de las picaduras de mosquitos que a través del contacto sexual; (lo primero) es una vía más fácil de llegada”, señaló el especialista.

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Los investigadores también encontraron 11 especies de virus en los testículos, lo que sugiere que estos sitios del cuerpo humano les permiten a dichos microorganismos sobrevivir más tiempo que lo que sucede en la sangre.

Esto es así porque el sistema inmunitario “busca” combatir primero a los patógenos localizados en la sangre y, en cambio, el semen se presenta como un estratégico escondite.

Por ejemplo, el zika puede permanecer en la sangre solo durante una semana, pero en el caso del semen, puede alojarse hasta por seis meses, según comentó Tosh.

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Implicaciones

Para los investigadores, los datos arrojados en este estudio aún dejan muchas preguntas que se deben responder. Por ejemplo, ¿cuáles se mantienen vivos en el semen, por cuánto tiempo y en qué concentración? y ¿cuáles son los riesgos para la salud humana?

“Las implicaciones no solo son de peligro de transmisión sexual; van mucho más allá. También incluyen la posible infección de un embrión o feto, enfermedades congénitas y riesgo de aborto. Asimismo debe verse si se reduce o no la fertilidad masculina y, en caso de darse la mutación del virus, analizar si este se haría más resistente a los medicamentos”, cita el documento.

“Los virus en el semen pueden presentar un comportamiento distinto al que tienen en la sangre y con ello dar síntomas distintos en variedad de intensidades”, puntualizó Salarm.

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