Los portabicicletas o racks, que se colocan en el techo o en la parte trasera de los vehículos, se convirtieron en uno de los principales objetivos para robar por parte de los tachadores.

Así lo dio a conocer este jueves el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en una conferencia sobre tachas de carros, en la cual se detalló que los delincuentes también buscan computadoras y bolsos de cuero.

En el caso de los racks, el precio en el mercado es superior a los ¢200.000, e incluso hay marcas que son vendidas en ¢500.000.

Según los datos suministrados por la Policía Judicial, en los primeros seis meses de este año se recibieron en San José 1.100 denuncias por tachas. Eso significa que por día, en promedio, seis conductores son víctimas de los ladrones que solo roban los artículos de valor que estén dentro del vehículo o adheridos a su carrocería.

Francisco Velásquez Salazar, jefe de la unidad de Tachas de Vehículos del OIJ, dijo que esta modalidad de delincuencia tiene un ligero incremento, pues el año anterior investigaron 2.100 casos y pareciera que durante este 2017 crecerá, sobre todo porque faltan noviembre y diciembre, que son los meses con más registros.

El jefe policial dijo que la recomendación es no dejar los carros estacionados en la calle, pero si no hay parqueos cerca, que tampoco conviertan el vehículo en una bodega, pues dijo que muchas personas acostumbran a dejar artículos de mucho valor sobre los asientos o en la cajuela.

Otra sugerencia es poner alarmas antirobos, pues eso evita que los hampones intenten las sustracciones, dijo Velasquez.

Lugares y horas

De acuerdo con el OIJ, la mayor cantidad de tachas de vehículos se presentan de miércoles a viernes. Aunque las denuncias precisan que los hechos suceden a cualquier hora del día, es entre las 6 p. m. y las 9 p. m. cuando más casos ocurren.

Los sitios de mayor incidencia son La Sabana, las inmediaciones de las universidades en Montes de Oca, las calles cercanas a los diversos bares o gimnasios en el centro de San José, Moravia, Desamparados y Curridabat.

“En la Sabana es gente que va a hacer ejercicios y deja los carros en la calle (…) luego hay una gran incidencia cuando hay partidos de fútbol y las personas van a un bar para ver la transmisión por televisión”, precisó Velásquez.

Explicó  que una de las maneras de actuar de los tachadores es quebrando los vidrios laterales y, en el caso de los portabicicletas, se aproximan y con destornilladores o una palanca arrancan los tornillos que los sostienen y de una manera rápida lo pasan a un cómplice que llega en un vehículo.  En otros casos usan ganzúas.

“Generalmente son dos o tres. Uno es el encargado de cometer el delito, pero hay otros que están cerca, por cualquier situación, para colaborar” dijo.

El OIJ estima que solo 20 de 100 denuncias son resueltas. El año pasado detuvieron a unos tachadores que fueron condenados. Uno de esos casos sucedió en enero del 2016, cuando se arrestó a un sujeto de apellido Prado en las cercanías del OIJ.

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