Ad Astra Rocket, compañía del exastronauta tico Franklin Chang Díaz, se fijó una nueva meta de aquí al 2018: operar el Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable (VASIMR, por sus siglas en inglés) durante 100 horas continuas, a una potencia de 100 kilovatios.

Hasta ahora lo ha operarlo durante 10 horas seguidas a esa misma potencia.

Con este anuncio, la empresa informó este miércoles 9 de agosto que comienza el tercer año de contrato Next Space Technology Exploration Partnerships (NextSTEP), suscrito con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

El acuerdo, firmado con la agencia espacial estadounidense en agosto del 2015, otorgó $9 millones a la firma de Chang, para respaldar su proyecto.

Esa no fue la única apuesta de NASA, pues en ese mismo año también apoyó con subsidios a otras compañías dedicadas a la investigación en el campo de propulsión espacial de alta potencia, entre ellas Aeroject Rocketdyne Inc. y MSNW LLC.

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¿Cuál es el interés de impulsar estas tecnologías? La agencia estadounidense está interesada en avanzar no solo en la exploración humana en el espacio, sino también en las operaciones de naves espaciales.

El VASIMR se perfila como una alternativa, pues es un motor que, una vez fuera de la atmósfera terrestre, podría ser capaz de conducir una sonda o nave hacia la dirección que se desee en el espacio.

“La NASA se ha percatado de que la propulsión espacial eléctrica de alta potencia, como lo es el motor VASIMR, es indispensable para lograr una exploración humana del espacio profundo que sea rápida, robusta y sostenible. Eso no se logra con los motores convencionales químicos de hoy”, aclaró Chang a La Nación, desde Houston.

Logros

Ad Astra Rocket también informó, en un comunicado de prensa, que culminó con éxito, y en el tiempo y presupuesto establecidos, el segundo año de contrato. Ahora posa su mirada en las metas que contempla el tercero.

¿Cuál ha sido la receta para el éxito? Según el mismo Franklin Chang, se trata de una “meticulosa planificación por un extraordinario y brillante equipo de científicos, ingenieros, técnicos y administradores que ejecuta el proyecto dentro de un marco de estricta disciplina, pero con buenas dosis de perseverancia y dedicación”.

Entre el 2016 y el 2017, la firma de Chang se enfocó en aspectos como demostraciones del sistema de gestión de la térmica del motor, así como en mejoras, tanto en la cámara de vacío de la compañía, que es de 150 metros cúbicos, como en el laboratorio de esta.

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Las pruebas del VASIMR se realizan en Houston, Estados Unidos, donde se ubica la mencionada cámara de vacío. Deben hacerse ahí porque el plasma (cuarto estado de la materia) se encuentra a muy altas temperaturas y no existe un material capaz de contenerlo.

La compañía de Chang también cuenta con operaciones en suelo tico, en Liberia, Guanacaste.

¿Qué sigue?

Tras haber completado con éxito las 10 horas de operación del motor, como uno de los hitos del segundo año, la posibilidad de alcanzar los 100 se encuentra cada vez más cerca.

Matt Giambusso, investigador científico encargado de mando y control, comentó: “El logro de este objetivo demuestra la viabilidad de la tecnología VASIMR y la determinación del equipo de Ad Astra Rocket. Me siento honrado de ser parte de este trabajo continuo”.

Durante el tercer año realizarán más descargas de plasma, inspección del hardware o equipo utilizado y permanecerán atentos de las mejoras que puedan realizar para alcanzar la meta propuesta.

De lograrse, el motor VASIMR estará a las puertas del quinto nivel de madurez tecnológica (Technology Readiness Level, o TRL, por sus siglas en inglés). El vuelo espacial se logra al completar el sexto nivel. “Esa será la meta que sigue y que planeamos iniciar una vez terminada la prueba de 100 horas”, aseguró Chang.

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